Para quienes no han jugado ajedrez, puede parecer solo un juego de piezas y reglas complejas. Pero quienes lo vivimos de cerca, sabemos que el ajedrez va mucho más allá del tablero: es una herramienta de autoconocimiento, desarrollo personal y transformación.
Muchos jugadores han encontrado en el ajedrez una vía para canalizar emociones, fortalecer su paciencia, y mejorar su toma de decisiones. No importa si se juega en un torneo estatal o en una mesa improvisada con botellas como piezas: cada partida es una oportunidad de crecer.
En Chiapas, hemos conocido historias de jóvenes que, gracias al ajedrez, han descubierto su talento, retomado sus estudios o desarrollado una nueva disciplina. También hemos visto a adultos mayores reactivar su mente y a niños ganar confianza en sí mismos, moviendo un peón por primera vez.
El ajedrez nos enseña a perder con dignidad, a ganar con humildad y a pensar antes de actuar. En ADACH, trabajamos para que más personas en todo el estado tengan acceso a esta experiencia transformadora.

